Historia del Barrio El Tortuguero en el Antiguo Reino de Guatemala

Escrito el 04/07/2024
Angel Ricardo Román Contreras



 Angel Ricardo Román Contreras

Escuela de Historia - Universidad de San Carlos de Guatemala

 

Pocos son los hallazgos históricos con los que cuenta uno de los barrios que se encuentran ubicados en la otrora ciudad de Santiago de Guatemala, hoy Antigua. Varias de las narraciones de cronistas coloniales nos permitirán coincidir en el desenvolvimiento que tenían estas porciones regionales en la época colonial y también algunos datos nos permitirán poder respetar su contenido histórico y a valorar el resguardo de su rico patrimonio tangible que es altamente significativo para muchos.

 

Para hacer un contexto sobre la fundación de los principales barrios instalados en el Valle de Panchoy, hay que tomar en cuenta la composición urbana de la Ciudad de Santiago, la cual estuvo diseñada gracias a las instrucciones dadas por Carlos I, Rey de España haciendo de esta urbe un trazo a cordel y regla, delineándose la plaza mayor de casi 135 varas por lado tirándose las calles en sentido norte-sur y este-oeste a partir de los ángulos de dicha plaza. El trazado se realizó en 1541 y la traslación de la ciudad proveniente de Almolonga en 1543.

 



La ciudad comenzó a expandirse en cada rincón del valle. No es sino hasta unos años más adelante, en 1566 cuando Don Felipe II le confiere el título de Muy Noble y muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, rango que alcanzó gracias a la belleza con la que estaban dotadas los principales edificios del gobierno español, templos, conventos y plazas durante aquel tiempo. A partir de entonces, comenzó de forma definitiva la sistematización del nuevo orden colonial que debía aplicarse para todos los grupos sociales, los cuales comenzaron a darle vida a estas partículas básicas del nuevo territorio, integrando y concentrando funciones y actividades fundamentales del ser humano, creando relaciones sociales entre sí y compartiendo vínculos de pertenencia a través de símbolos y elementos concretos que los ataba a cada uno de los moradores en su crecimiento demográfico y poblacional.

Mientras la ciudad llegaba al foco de su esplendor dejando atrás las hazañas de los primeros conquistadores, pasando por su expansión institucional, eclesiástica y económica; hasta llegar a la cúspide del mestizaje cultural; el barrio del Tortuguero empezaba para ese entonces a buscar una posición de preminencia sobre su espacio habitacional a través de un grupo de vecinos que decidieron solicitar ante el noble ayuntamiento la autorización para construir una capilla que pudiera albergar una imagen del Señor San José, patrono del gremio de carpinteros.

Bien es cierto que Santiago de Guatemala creció mucho, en especial a lo largo del Siglo XVII, llegando a tener alrededor de 35,000 habitantes para aquella época, convirtiéndose simultáneamente en una región heterogénea desde el punto de vista étnico y de gran importancia para las colonias de la América Española. El barrio del tortuguero fue constituyéndose en grupos de identificación con sectores de la ciudad que velaban por sus intereses comunes. Ubicado al sur de la ciudad, a inmediaciones de la Plaza Mayor de Santiago y sobre la calle del Arco de Santa Catalina, se logra observar aún en pie el emblemático templo con fachada barroca de San José el Viejo, que después del terremoto de Santa Marta en 1773 y el abandono de la ciudad, pasó a ocupar diferentes funciones; entre las que se destaca la de curtiduría de pieles administradas por las monjas carmelitas de Santa Teresa en el siglo XIX y de almacenamiento de granos en 1930 que únicamente sirvieron para fortalecer la decadencia del edificio hasta que se decidió intervenir su estado arquitectónico en 1990.



Una descripción entorno a esta pequeña iglesia que ofrece Domingo Juarros en su Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala nos dice que Don José López de Hurtado de oficio zapatero y hombre principal del barrio comenzó a construir esta capilla en 1740 sufragando los gastos con las colectas recogidas por los habitantes del barrio (algunos pertenecientes a la aristocracia), mientras la imagen del Señor San José permanecía en resguardo en la Ermita de Santa Lucía.

Juarros continua diciendo que la imagen del Señor San José fue tallada por Alonso de la Paz, (notable artista de la época de quien se conocen algunas obras de arte espléndidas que ahora celosamente son resguardadas en los principales templos de la Nueva Guatemala de la Asunción) y fue un obsequio de la esposa de Don Bartolomé Eguizábal, Doña María Corral de Eguizábal, distinguida vecina del barrio; dejando instrucciones de mantener a la imagen presidiendo el altar mayor de la iglesia que se pretendía levantar en su honor.

 



A pesar de que esta iglesia en los primeros dos años había trabajado con el respaldo de numerosas donaciones de parte de sus vecinos y con la autorización del Cabildo municipal, la Corona extendió una Real cédula el 02 de Junio de 1744 ordenando tres disposiciones: la clausura de los trabajos de construcción del templo, la destrucción del mismo y la entrega de una multa al Fiscal de la Audiencia por no haber obstaculizado el levantamiento de esta iglesia. Los problemas fueron resueltos y de acuerdo a los relatos de la época - se continuó con la construcción hasta 1762 cuando se inauguró formalmente, realizándose una procesión con el Santísimo Sacramento y la imagen del Señor San José sobre andas de plata desde la Catedral de aquella ciudad.

La vida de aquel templo y la actividad espiritual de sus vecinos duró sólo 11 años, pues la llegada del terremoto que obligó un nuevo traslado en 1776, hizo que la mayor parte de retablos, imaginería y otros enseres se movieran a la Nueva Guatemala dónde se dedicó igualmente un templo de culto para el Señor San José; que ya para Mayo de 1783 fue el primero en ser inaugurado de todos los demás que se encontraban en construcción en el Valle de la Ermita.

Es necesario recordar que en listado provisional de la edificación de los templos en el nuevo asentamiento, ya no aparece el del Santo Patriarca, sino que el gremio de carpinteros son los que solicitan el 23 de Septiembre de 1778 un lugar para erigir la ermita de su santo patrono. Se entrega el solar por parte de las autoridades reales mientras la imagen permanecía en una pequeña capilla, hasta que se concluyó la obra en 1783.

De igual forma que en su antigua morada, la inauguración de la ermita de San José se realizó con una procesión desde la capilla provisional que funcionaba como Catedral, (Hoy templo de Santa Rosa) con la imagen patronal del Señor San José y otras imágenes de extraordinaria factura como San Pedro apóstol de la Ermita y Hospital del mismo nombre, la imagen de San Lázaro de la Ermita y Hospital San Lázaro y finalmente la coopatrona del Santuario del Señor San José, Nuestra Señora del Patrocinio quien era venerada en el Oratorio Espinoza fundado por el Pbro Don Antonio Espinoza de los Monteros en el siglo XVII.

 

 

 



Entender la historia del barrio del tortuguero sin la presencia de la figura del Santo Señor San José sería una alteración profunda al tejido de su historia que, si bien es cierto todavía desconocemos muchos de los episodios de su actividad durante el siglo XVIII, la imagen por sí sola cubre todos los campos de los que este barrio gozaba en aquel tiempo.

Con la escultura de San José, este panorama podría sintetizarse con tres actos especiales. El primero a finales del siglo XVIII, otro a finales del XX y muy recientemente en 2021: 1) la aparatosa coronación del Patriarca Señor San José en manos del Arzobispo Don Cayetano Francos y Monroy, que para ese entonces se celebró en la Antigua Catedral Provisional el 1, 2 y 3 de Mayo de 1789 con asistencia de fieles y tres días de luminarias en toda la naciente ciudad. El segundo acto la consagración de la imagen en 1999 quien próximamente estará siendo peregrinada a su lugar de origen y finalmente; el título otorgado por la Municipalidad de Guatemala como Patrono Tutelar de la Ciudad de Guatemala en 2021.

En unos días, nuevamente la historia tendrá un punto de encuentro especial cuando la maravillosa escultura barroca del Patriarca Señor San José nacida en manos de su creador, Alonso de la Paz cruce el rio pensativo, atraviese con altiva gala las principales arterias de la ciudad que lo acogió por un tiempo, haciendo su entrada portentosa sobre el suelo empedrado de las calles del Barrio el Tortuguero, y al llegar al frontispicio de su otrora casa, San José El Viejo vuelva a estremecer la fe de miles de almas que en su época y en la actualidad se den cita a la contemplación y el culto entorno al Padre terrenal de Jesucristo, San José; que no lo hacían desde hace mucho sino con estampas, litografías, fotos impresas o mera imaginación.

En este 2024, los feligreses de aquel barrio volverán a activar esa esperanza que creían muerta, al ver que su mayor símbolo de unificación e identidad espiritual y devocional vuelve a su primera casa de albergue que no le había visto por lo menos desde hace 200 años.

Devotos y devotas que al soltar melódicamente de sus labios las estrofas:

 

“Salve, Salve Señor San José, casto esposo, espejo de fé; de Jesús fiel custodio, gloria, gloria al Señor San José”

 

…inundarán el ambiente de sus calles con la alegría inmensa que un evento de esta naturaleza puede producir a cualquier persona que se identifique con el alma de estas bellas y atesoradas manifestaciones de nuestra religiosidad popular guatemalteca.