San Antonio de Padua

Escrito el 13/06/2024
Pablo Ambrosio


Fernando, nacido en Lisboa en 1195 en una familia noble, fue bautizado con ese nombre. A los 15 años, se unió a la Orden de los Canónigos Regulares de San Agustín, donde se formó para el sacerdocio en el Monasterio de Santa Cruz en Coimbra. Fue ordenado sacerdote a los 24 años y comenzó una carrera como teólogo y filósofo, pero pronto anheló una vida religiosa más rigurosa. Su vida cambió cuando los cuerpos de cinco misioneros franciscanos martirizados en Marruecos llegaron a la iglesia de Santa Cruz.

Decidido a seguir los pasos de Francisco de Asís, Fernando dejó la orden agustiniana, adoptó el nombre de Antonio en honor a San Antonio de Egipto, y partió para Marruecos con la intención de ser misionero. Sin embargo, enfermó y tuvo que regresar a Lisboa, pero una tormenta desvió su barco a Sicilia. Recuperado, en 1221 llegó a Asís y conoció a Francisco, reafirmando su decisión de seguir la vida franciscana. Fue enviado al retiro de Montepaolo en Romaña, donde se dedicó a la oración, la meditación y trabajos humildes.

En septiembre de 1222, Antonio mostró su talento para la predicación en Forlì, impresionando con su conocimiento bíblico y su claridad al hablar. Comenzó a recorrer el norte de Italia y el sur de Francia, predicando contra las herejías y la corrupción moral en la Iglesia. En 1223, fue nombrado maestro de teología en Bolonia por el mismo Francisco, quien le instó a no descuidar la oración.

A los 32 años, Antonio fue nombrado superior de la fraternidad franciscana del norte de Italia. Visitaba los conventos bajo su jurisdicción, fundaba nuevos y continuaba predicando y confesando. Establecido en Padua, escribió los "Sermones" para formar a sus hermanos en la predicación y los sacramentos. Su sermón de Cuaresma de 1231 es considerado su testamento espiritual.

Enfermo y debilitado, aceptó retirarse a Camposampiero para descansar y meditar. Allí tuvo una visión del Niño Jesús. El 13 de junio, sintiéndose morir, pidió ser llevado a Padua, pero falleció en Arcella, cerca de la ciudad, murmurando "veo a mi Señor". Antonio, que armonizó el pensamiento de San Agustín con la vida virtuosa, es conocido en Padua simplemente como "el Santo".